viernes, 30 de abril de 2010

Cambio de enfoque

Desde siempre he sido un lector compulsivo. Me ha encantado leer novelas y relatos, de terror,aventuras, históricos, policiacos, best sellers, ciencia ficción, literatura fantástica, libros más generalistas, de todo vamos. Un día pensé yo tambíen quiero intentarlo. Escribía un relato de vez en cuando y mataba el gusanillo. Pasaron los años y comencé a escribir relatos con más asiduidad, y cuando ya tenía unos cuantos escritos me animé a intentar publicarlos en ezines y revistas varias. Cuando mandaba un cuento y me lo aceptaban(por amor al arte porque pensar en cobrar por un relato si que es fantasía y ríete de Tolkien) me servía de acicate para escribir el siguiente y así continuaba la rueda. También por el puntito vanidoso que tenemos todos los que escribimos lo intenté con los concursos, única manera de intentar ganar un dinerito para que esa afición a la que le dedicaba horas pareciese algo más serio(con un cheque de 3000 euros por mi maravilloso cuento todos verían que no perdía el tiempo). Ahi viene el primer problema cuando vas participando en un concurso tras otro y no ganas nunca te sientes como el boxeador sonado que va recibiendo un puñetazo detrás de otro. Obviamente no eres Cortazar por lo tanto es normal que tu relato no gane el concurso, pero quieras que no en el fondo te decepcionas, y más cuando van pasando los años y el curriculum sigue siendo igual de famélico. Además con el ansia de concursar participo en certamenes temáticos que en el fondo no me interesan con lo cual la calidad del texto se resiente. Por otro lado siempre he sido lento escribiendo con lo cual las fechas límites de entrega terminan de agobiarme. Para salir del punto muerto se me ocurre escribir novelas. Tras seis intentos fallidos me embarco en una novela ambientada en la segunda guerra mundial de la que tras 40.000 palabras escritas y teniendo el resto planificado en forma de escaleta me siento sumamente hastiado y que me está desesperando.
¿Solución? Dejar de estar obsesionado con plazos, concursos, novelas y publicaciones y volver a escribir por el mero placer de escribir. Cuando me apetezca un relato corto lo escribo de una tacada o en dos sesiones. Que me apetece avanzar un poco en alguna de las novelas que tengo por ahi, pues lo haré.Y cuando no tenga ganas no haré nada. Ya que no puedo ser Bolaño, ni Vargas Llosas, ni King ni Martin, puedo ser yo. Sin prisas, sin obligaciones, sin concesiones. Escribir en libertad, como siempre debió ser ya que no me gano la vida con esto. Y por supuesto leer, que si la vista me respeta pienso hacerlo hasta el dia que me muera...o después jeje.

Pd-Señores del correo basura,que escriben comentarios de spam en inglés anunciando maravillosos productos... no me den más la tabarra, que casi el único que se entera de sus ofertas irresistibles soy yo en el rato que me cuesta borrar su anuncio, que no me apetece poner moderación a los comentarios,thanks.

2 comentarios:

Anabel dijo...

Hace unos meses te hacías unas proposiciones de año nuevo. Ésta es la más valiosa, sí: Escribir en libertad.

Juan José Tena dijo...

A ver si así salgo del bloqueo que me atenaza.